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Estudios

“Construir un pozo de oxígeno es pasar de la dependencia al suministro local”

VOCES CON IMPACTO I Entrevista a Hugo Monasterio

En la cuarta edición del espacio Voces con impacto, en el que entrevistamos a miembros de la comunidad que contribuyen a transformar la sociedad, conversamos con Hugo Monasterio, estudiante del máster en Ingeniería Química de IQS. Su Trabajo Final de Máster (TFM), desarrollado en colaboración con la Unidad de Responsabilidad Social Universitaria de IQS y Médicos Sin Fronteras, combina la ingeniería de adsorción de gases y la energía solar para mejorar el acceso al oxígeno médico en contextos sanitarios con recursos limitados.

En la entrevista, Monasterio nos detalla los retos técnicos, metodológicos y humanos de su proyecto, la relevancia de aplicar el Aprendizaje-Servicio (ApS) en la ingeniería y cómo esta experiencia ha transformado su propia visión sobre la profesión.

1. ¿Qué te llevó a centrar tu trabajo de máster en el acceso al oxígeno en contextos sanitarios con recursos limitados?

He cursado tanto el grado como el máster en IQS, una universidad que se define a través de tres palabras: persona, ciencia y empresa. Cuando llegó el momento de pensar en mi Trabajo Final de Máster, quise reunir esas tres dimensiones en un proyecto con una base científica e ingenieril, pero que también pudiera responder a una necesidad social.

A través del Máster en Ingeniería Química conocimos la Unidad de Responsabilidad Social Universitaria y la posibilidad de desarrollar un TFM con impacto social. Cuando surgió la oportunidad de plantear un trabajo relacionado con Médicos Sin Fronteras, me pareció una forma muy interesante de aplicar conocimientos estudiados durante el máster, como los procesos de adsorción de gases, a un problema real.

Al empezar a informarme, descubrí que en muchos hospitales rurales, zonas aisladas o contextos humanitarios, el acceso al oxígeno depende de cilindros, camiones, combustible y carreteras. Me llamó mucho la atención que el oxígeno esté en el aire que nos rodea y, aun así, hacerlo llegar a un paciente pueda depender de una cadena logística tan compleja.

El Dr. Rafael González Olmos, responsable del Grupo GESPA y profesor que me guía en el proyecto, me está ayudando a transformar esa idea general en una propuesta con una base técnica y un alcance realista.

2. ¿En qué momento conectaste este proyecto con un propósito más social o humano?

El propósito social estuvo presente desde el momento de escoger el proyecto, porque buscaba que tuviera una utilidad que fuera más allá de completar el máster. Sin embargo, se hizo mucho más concreto cuando empecé a conocer mejor el problema del acceso al oxígeno.

Al principio pensaba sobre todo en cuestiones técnicas: cuánto oxígeno se podría producir, cuánta energía sería necesaria o cómo podría funcionar el sistema. Después entiendes que detrás de esas preguntas puede haber un hospital sin un suministro estable o un paciente que necesita oxígeno en ese momento.

Las conversaciones con la Unidad de Responsabilidad Social Universitaria también han sido importantes. Paulo Milanesio, que formó parte de Médicos Sin Fronteras, de la mano de la Dra. Núria Agulló Chaler, me han ayudado a entender que el primer paso no es diseñar directamente una solución, sino escuchar a quienes conocen esos contextos, aconsejándome y conectándome con los profesionales adecuados.

“El primer paso no es diseñar una solución, sino escuchar a quienes conocen esos contextos”

3. El proyecto se desarrolla en el marco de una iniciativa vinculada al Aprendizaje-Servicio (ApS) en IQS. ¿Cómo has vivido esta forma de aprender integrando conocimiento académico y compromiso social?

El proyecto todavía está en una fase inicial, pero ya estoy viendo que es una forma distinta de aprender. En una asignatura, normalmente recibes un problema definido, con datos y objetivos. Aquí tenemos que empezar por entender el problema real y decidir qué parte podemos estudiar de forma rigurosa en un TFM.

No se trata solo de aplicar una fórmula o hacer una simulación, sino de preguntarse si el trabajo puede ser útil y en qué condiciones tendría sentido.

También es importante poder contar con perspectivas diferentes. El Dr. Rafael González Olmos aporta la orientación académica y técnica, mientras que Paulo Milanesio y el contacto con Médicos Sin Fronteras aportan la visión social y la conexión con el Aprendizaje-Servicio. Esto hace que el proyecto tenga una motivación diferente y que no demos por hecho que nuestra primera idea es necesariamente la mejor.

Hugo Monasterio y Paulo Milanesio

4. Más allá del reto técnico, ¿qué te ha aportado esta experiencia a nivel personal?

Aunque todavía estamos dando forma al proyecto, esta experiencia ya me ha obligado a salir de lo que conocía.

Una experiencia especialmente importante fue poder presentar el proyecto en Falling Walls Lab Barcelona. Tener que explicar en pocos minutos un problema complejo ante un público muy diverso me obligó a dejar a un lado muchos tecnicismos y a centrarme en la idea principal: por qué el acceso al oxígeno sigue siendo un problema y qué podría aportar una solución de este tipo.

También estoy aprendiendo a escuchar más y a aceptar que el proyecto puede cambiar respecto a la idea inicial. Al principio puedes imaginar una solución muy ambiciosa, pero después tienes que valorar qué necesita realmente la organización, qué se puede estudiar con los recursos disponibles y qué es realista desarrollar durante un TFM.

Personalmente, me está ayudando a pensar con más claridad qué tipo de proyectos me gustaría impulsar en el futuro: proyectos con una base técnica sólida, pero conectados con problemas y necesidades concretas.

“Esta experiencia me ha obligado a dejar los tecnicismos y a centrarme en la idea principal: por qué el acceso al oxígeno sigue siendo un problema”

5. Tu proyecto combina tecnología PSA con energía solar. Desde una perspectiva no técnica, ¿por qué crees que este enfoque es especialmente relevante en estos contextos?

Porque utiliza dos recursos disponibles en muchos lugares: el aire y la luz solar.

De manera sencilla, la tecnología PSA toma el aire del entorno y separa el oxígeno del resto de sus componentes. La idea es estudiar cómo alimentar este proceso con energía solar para producir oxígeno cerca del hospital que lo necesita.

Esto podría ser útil donde la electricidad es inestable o transportar cilindros resulta difícil y costoso. Todavía deben estudiarse aspectos como el almacenamiento, el mantenimiento y la continuidad del suministro, pero precisamente queremos analizar en qué condiciones podría tener sentido este enfoque.

6. ¿Cuál ha sido el principal reto durante el desarrollo del proyecto y cómo lo has afrontado?

Como el proyecto todavía está empezando, el principal reto es definir bien su alcance. Existen muchas líneas posibles: estudiar la producción de oxígeno, su integración con la energía solar, el almacenamiento, las distintas localizaciones o las necesidades de los hospitales.

No podemos abarcarlo todo en un único TFM. Por eso, ahora estamos intentando identificar qué preguntas podemos responder de manera seria con el tiempo, los datos y las herramientas disponibles. El objetivo es encontrar un equilibrio entre lo interesante, lo útil y lo que realmente podemos desarrollar.

“Un buen diseño no debería ser únicamente el que obtiene mejores resultados sobre el papel, sino el que aporta valor en el contexto real” 

7. ¿Cómo ha influido esta experiencia en tu manera de entender la ingeniería y su impacto en la sociedad?

Esta experiencia me está ayudando a entender que la ingeniería no consiste solamente en conseguir que una tecnología funcione. También hay que preguntarse dónde se utilizará, quién tendrá que operarla, cuánto costará mantenerla y si responde a una necesidad real, entre muchas otras cuestiones.

Durante los estudios nos centramos mucho en resolver problemas técnicos, algo que es fundamental. Pero al trasladar esos conocimientos a una situación real, aparecen otros factores que también condicionan la solución.

Un buen diseño no debería ser únicamente el que obtiene mejores resultados sobre el papel, sino el que aporta valor en el contexto para el que ha sido pensado.

Hugo Monasterio explicando el proyecto en el concurso The Falling Walls

8. Desde tu experiencia, ¿qué papel crees que deben tener los ingenieros e ingenieras ante retos globales como el acceso a la salud o la sostenibilidad?

Los ingenieros podemos analizar problemas, estudiar cómo se utilizan los recursos y ayudar a transformar una necesidad en una solución que pueda llevarse a la práctica. Pero no podemos hacerlo solos ni únicamente desde una perspectiva técnica. 

Necesitamos trabajar con profesionales sanitarios, organizaciones que conozcan el terreno y personas que comprendan las necesidades de cada entorno. Nuestro papel no es llegar con todas las respuestas, sino aportar nuestros conocimientos dentro de equipos con perfiles distintos.

9. Si tuvieras que explicar tu proyecto a alguien sin conocimientos técnicos, ¿con qué idea clave te gustaría que se quedara?

Con la idea de construir algo parecido a un “pozo de oxígeno”. Cuando una comunidad no tiene acceso seguro al agua, la solución a largo plazo no consiste solo en enviar botellas, sino en construir un pozo o un sistema que permita obtenerla cerca de donde se necesita.

Con el oxígeno médico podemos plantear una lógica similar: pasar de depender del transporte continuo de cilindros o de sistemas de generación local que requieren recursos críticos, como el combustible, a estudiar cómo producirlo en el propio hospital utilizando el aire y la energía solar.

“Nuestro papel como ingenieros no es llegar con todas las respuestas, sino aportar conocimientos dentro de equipos con perfiles distintos”

10. ¿Qué impacto te gustaría que tu proyecto, o soluciones similares, pudiera tener en el futuro?

Me gustaría que el proyecto permitiera obtener conclusiones útiles y realistas: saber dónde podría tener sentido instalar un sistema de este tipo y cómo debería combinarse la producción con el almacenamiento de oxígeno o energía.

También me gustaría que sirviera como una pequeña base para seguir estudiando la idea desde IQS, desde alguna organización o mediante futuras colaboraciones. Un TFM no puede resolver por sí solo un problema tan amplio, pero sí puede ayudar a formular mejor las preguntas y avanzar en una dirección concreta.

A largo plazo, sería muy satisfactorio que soluciones similares ayudaran a que hospitales rurales, centros aislados o instalaciones de emergencia dependieran menos de suministros externos y tuvieran un acceso más estable al oxígeno.