El pasado mes de junio se celebró la cuarta edición de la entrega de los Premios y Becas Jané Mateu Foundation, unas ayudas concedidas en reconocimiento del talento, la dedicación y el compromiso con la investigación y la excelencia en áreas de impacto para la salud de las personas, como son la oncología y los trastornos metabólicos, ámbitos en los que en esta edición se entregaron cuatro ayudas, así como una específica para proyectos de dermatología.
“Con la beca Jane Mateu empezaré a trabajar en una línea de investigación propia para el tratamiento del glioblastoma infantil”
La Dra. Jennifer Fernández Alcorcón, investigadora postdoctoral del grupo Nanother – Nanotherapies Lab de IQS, consiguió en esta edición una de las cuatro ayudas asignadas a proyectos de oncología. El proyecto de la Dra. Fernández se centra en el desarrollo de una nueva terapia para el glioblastoma pediátrico, uno de los tumores cerebrales más agresivos y con menos opciones terapéuticas disponibles en la actualidad. Su propuesta consiste en un hidrogel de alginato implantable que se aplica tras la cirugía de resección tumoral y que combina dos estrategias complementarias: la liberación local de inmunoterapia mediante anti-PD-L1y un efecto hipertérmico localizado destinado a eliminar las células cancerosas residuales. El objetivo de esta aproximación es reducir la recurrencia tumoral, potenciar la respuesta del sistema inmunitario frente al cáncer y avanzar hacia tratamientos más eficaces y menos agresivos para los pacientes pediátricos.
Hablamos con la Dra. Fernández de esta ayuda conseguida, de su carrera investigadora y de sus proyectos en IQS.
Jennifer, explícanos tu carrera investigadora hasta llegar a IQS
Estudié el Grado de Química y un máster en Medicina Traslacional en la Universidad de Barcelona. Posteriormente, hice el doctorado como investigadora Marie Curie en el Instituto Mario Negri asociado a la Universidad de Milán – Bicocca. Mi tesis trataba sobre estudios de biodistribución de nanopartículas funcionalizadas, utilizando modelos de ratones. Este es mi área de experiencia.
Al acabar la tesis, quería volver a Barcelona y vi que en el grupo de la Dra. Cristina Fornaguera de IQS había una plaza de postdoc para trabajar en una línea de investigación relacionada con el desarrollo de un hidrogel para la reparación endovascular aórtica – síndrome de Marfan – con terapia génica, basado en unas nanopartículas magnéticas. Apliqué y así fue como entré en IQS hace ya 3 años.
Y desde entonces, ¿has podido desarrollar tu propia línea de investigación?
Al principio, empecé en el grupo Nanother trabajando con la Dra. Yvette Rabadà en el proyecto del síndrome de Marfan: ella creaba las nanopartículas superparamagnéticas de óxido de hierro (SPIONs) y yo me ocupaba del desarrollo del hidrogel. Así fue como entré a trabajar en el mundo de los biopolímeros y los biomateriales del grupo.
Pero mientras tanto, busqué en la bibliografía otros tipos de hidrogeles con diferentes aplicaciones, y encontré los hidrogeles de alginato, que me parecieron muy interesantes. Estos hidrogeles son unos polímeros utilizados en tratamientos de oncología, porque actúan como vehículos ‘inteligentes’ de transporte de los fármacos y permiten su liberación controlada directamente en el tumor. Tienen propiedades hipertérmicas, lo cual favorece su actividad en estos tratamientos, y me parecieron muy interesantes para ser explorados.
«Los hidrogeles de alginato son muy interesantes por sus aplicaciones en tratamientos de oncología»
Empecé a hacer pruebas con diferentes sales (en la bibliografía había encontrado fundamentalmente la utilización de sales de calcio) y a ensayarlos con diferentes células, con el objetivo de estudiar como reaccionaban, viendo que, según qué iones utilizaba, conseguía mayor efectividad para acabar con las células cancerígenas.
Probé algunos de estos hidrogeles de alginato en ratones y vi que, efectivamente, controlaban el crecimiento del tumor. Hicimos ensayos con cinco líneas celulares diferentes: cáncer de pulmón, de mama, glioblastoma, melanoma y hepatocarcinoma. Parecía que con las células de melanoma eran más efectivos y nos centramos en este tipo de cáncer, llegando a realizar todo el estudio preclínico.
Pero cambiaste al glioblastoma infantil …
Sí, porque pensé que, una vez visto que los hidrogeles de alginato funcionaban y controlaban el crecimiento del tumor, valía la pena probarlos en el caso del glioblastoma pediátrico, un tipo de tumor para el que no existe actualmente ningún tipo de tratamiento farmacológico ni quimioterapia efectiva.
«Valía la pena probar estos hidrogeles para el glioblastoma pediátrico, que no tiene ningún tratamiento efectivo»
Vi, así, la oportunidad de centrarme en este tipo de cáncer y crear mi propia línea de investigación, e intentar quedarme en IQS si me sale la oportunidad. Apliqué para las ayudas Jané Mateu con este proyecto concreto, ¡y me concedieron una de las cuatro de esta edición para investigación oncológica!
¿Qué son las becas Jané Mateu y que supone esta concesión para ti?
Jané Mateu es una fundación privada asociada al Hospital de Sant Pau de Barcelona, que en cada convocatoria concede cinco ayudas suficientes para el inicio y por un año, cuatro para proyectos de oncología y una para dermatología. Me han concedido una de las cuatro en áreas de oncología, que me permitirá empezar a trabajar en esta línea de investigación. Al principio dudé en solicitarla, pero ahora estoy muy contenta de haberlo hecho y de haberla conseguido.
«Me han concedido una de las cuatro ayudas de investigación en oncología»
Además, para el futuro la fundación está muy interesada en el desarrollo de este tipo de hidrogeles y, si funciona con el glioblastoma pediátrico, que como he comentado no tiene actualmente tratamiento, se podría abrir una línea de colaboración muy interesante con el propio Hospital para buscar soluciones para los tumores pancreáticos, unos de los más agresivos y con peor pronóstico. Conseguir desarrollar un hidrogel que paliara los efectos del tumor, ayudaría a aumentar la esperanza de vida de estos pacientes.
«Conseguir desarrollar un hidrogel que pueda paliar los efectos del tumor, ayudaría a aumentar la esperanza de vida de estos pacientes»

¿Colaboras con otras líneas en el Nanother Lab de IQS?
Además de esta línea de investigación propia, también colaboro en el desarrollo de otras nanopartículas poliméricas para distintos tratamientos oncológicos, dentro de los diferentes proyectos que desarrolla el laboratorio. En el grupo sintetizan diferentes polímeros introduciendo distintas funcionalidades mediante reacciones de química click. Por ejemplo, estamos haciendo ‘nanobodies’ para terapias contra el cáncer de mama, estamos funcionalizando nanopartículas con azúcares, para nuevas aproximaciones a glicovacunas y estudiamos su distribución en ratones y su comportamiento frente a diferentes tipos de cáncer; también trabajamos en crear sistemas híbridos de nanopartículas y vesículas extracelulares, para conseguir un direccionamiento más preciso hacia las células diana, a partir de la propia estructura de las vesículas extracelulares.
Me gusta mucho trabajar en IQS por la excelente instrumentación y los recursos disponibles, así como por el ambiente de colaboración entre compañeros. Además, valoro especialmente la posibilidad de establecer colaboraciones internas con otros grupos de investigación para desarrollar líneas temáticas afines, lo que me resulta muy enriquecedor e interesante.
